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lunes, 26 de septiembre de 2011

Carta

     Avanzaba de camino a casa una tarde como cualquier otra.
     Paseando entre casas adineradas mientras llegaba a la mía que quedaba a las afueras de esa urbanización.
     Como de costumbre, paré a hacer tiempo en el banco de un pequeño parque solitario.
     Con mi música preferida saliendo de los auriculares de mi mp4. Me quedé mirando al horizonte. Perdida en miles de sentimientos y pensamientos a la vez. En porqués, en comos y en y si quizá…
     Una lágrima hizo amago de asomarse cuando hacía balance de mi vida.
     Deseché toda tristeza que quisiera aparecer haciendo acopio de todas mis fuerzas y levantándome del banco.
     Al apoyar la mano en él para levantarme noté un papel bajo ella.
     Un sobre azul cerrado. Sin ningún nombre en ambos lados.
     En un primer momento pensé en dejarlo donde estaba, pero la curiosidad me pudo.
     Era una carta escrita a mano. La leí.
  
    
                              <<  Escribiendo unas líneas pensé....
      Pensé en ti una y otra vez.
      Nunca lo busqué, nunca lo pretendí, ni siquiera pensé que existiera.
      El amor era algo de lo que algunos hablaban.... Decían que era maravilloso, que no había nada mejor.
      Yo pensaba; exagerados, tontos.
      Un día encontré por casualidad en unas palabras; el apoyo, el consuelo, la compañía y el amor que siempre anhelé sin saber.
      Hoy soy tonto y exagerado. Hoy veo que no hay nada mejor y que el amor es maravilloso.
      Hoy querido/a desconocida quiero darte esperanzas. Sí, es a ti, al que esta leyendo esta carta.
      El amor existe. Yo conozco el amor.
      Un día estuve en la misma situación que tú, solo y pensando en uno.
      Hoy en mis pensamientos no existe más que un nosotros.
      Un día lo tendrás tú también.
      Un día podrás hace tuyas mis palabras:



  “Una  vez  que dije nosotros me di cuenta de mucho, de tanto… que sin ella no tengo rumbo.
   Ahora digo nosotros sin pensarlo, al pensar, al hablar, al reír, al callar, al caminar, al sentir.
Por la vida que me queda ella; digo nosotros tan solo por  vivir.
El amor te hace sonreír simplemente al pensar en la persona que quieres. Te hace ir feliz por la vida.
Te hace pensar y ver el futuro.
Te hace despertar por las mañanas y agradecer un nuevo día.
No existe un amor más bonito que éste que siento latir cada segundo en mi corazón.”
  

   ¿Sabes qué es lo mejor de todo? Que el amor es para todos, no se niega a ser de nadie, por eso te pido querido desconocido; no le cierres las puertas, ten fe.
      Llegará>>.




      Después de leer esa carta  si lloraba, pero no de pena, ni de añoranza, sino, de ilusión.
      Doblé la hoja con cuidado. Y la volví a colocar dentro del sobre. Lo mantuve pegado a mi corazón todo el camino.
      Cuando llegué a la esquina de mi casa vi el banco sucio y destartalado que adornaba nuestra parada del autobús y besando el sobre lo deposité allí.  
      Una sonrisa iluminó mi rostro y aún no se ha borrado.

2 comentarios:

Relatos de sal dijo...

¡Ya se echaban de menos tus entradas, querida Merce! Y, como siempre, una entrada cargada de hermosas palabras y sentimientos loables.
Un abrazo.
Francisco.

Daniel Rubio dijo...

Muy bueno Merce, enhorabuena por tan bonitas palabras. Un saludo.