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martes, 16 de agosto de 2011

Deseo a la luna

     Le pedí a la luna una noche, que bajase del cielo y hablara conmigo.  Aún no se porqué lo hizo, pero bajo y me escuchó.
Le conté todo lo que me importas y le rogué.
Le solicité que sea testigo de nuestro amor eterno, que te diera un beso esa noche, que se coloque junto a tu ventana para que le pidas un deseo y que ella te de un abrazo ya que yo no puedo. Le demandé que con las estrellas te haga un vestido para que sepas que para mi eres mi princesa, y que de ti no me olvido.
Ella no me interrumpió y yo seguí rogando en susurros para que  hiciera con las nubes un puente, desde tu ventana hasta mi balcón. Así cuando quisieras visitarme, simplemente caminaras por ellas para tocar las puertas de mi corazón, añadí en voz trémula que secara  tus lágrimas si alguna noche te encuentra llorando, que te susurre muy despacio mi nombre, que te diga que te amo y que te cuide.
Hasta que por fin pueda estar a tu lado.
Aprovechando la vista de algunas estrellas curiosas, a ellas también les rogué que brillasen más resplandecientes para que en la oscura noche dibujen tu reflejo y  así el mundo entero sepa cuanto te quiero.
Les he pedí que al oído te recitasen mis versos, para que supieras todo lo que siento.

Y mientras les pedía todo esto quiero que sepas que, junto a ellas lloré.
No me importa reconocerlo, pues quien se ha enamorado alguna vez ha llorado
Un justo precio para que me cumplan los deseos. Mi último deseo fue; estar de ti siempre enamorado,
Cuando acabe de hablar. Ella quedó pensando y mandó a las estrellas volver a su lugar.
Después de varios minutos me pidió por que creía yo que debía concederme tales deseos.
Yo le dije:
-Por que la amo. Porque un trocito de cielo cayó un día de julio en mi jardín marchito. Iluminó una parte de él. Desde esa noche fueron muchos los trocitos que aterrizaron. Todos diferentes unos mas alegres que otros. Unos brillantes u otros secos. Pero ahora mi jardín está lleno de luz. Todo el cielo esta en él. Ella iluminó mi jardín y con el mi mundo.
La luna volvió a pensar…
Y me dijo:
-Son muchos los deseos y ruegos que pides.
-Son los necesarios –añadí.
-Son muchos los amantes que acuden a mi en busca de ellos tendrás que convencerme mejor si quieres ser tú el elegido.
-De todos los deseos que se pueden pedir o tener. Yo sólo quiero una vida a su lado. Quiero robarle el reloj al tiempo junto a ella. Empaparme de su olor. Mirar como duerme o que me mire mientras duermo. Y saber que su luz me da la fuerza y me hace sentir especial. Deseo vivir en ella, amarla de todas las maneras posibles. Aunque esté lejos. Si pudiera una simple noche dormir a su lado ya todo tendría sentido. Aspiro verla despertar lentamente a mi lado, amanecer en sus ojos y saber que estoy vivo. Quiero verla bajo la ducha bañada de vida y color, secar su cuerpo tiernamente y saborear tus aromas. Ambiciono escribir la historia de nuestras vidas. Quiero distinguirla radiante plena y satisfecha. Ser su mejor principio, su auge y su fin.
-Me has emocionado –me interrumpió la luna-; Voy a concederte parte de lo que me pides.
Yo sólo pude por más que sonreír y pensar en ti.
-Velare por tu amada como me has pedido. La amas desde siempre y no lo sabías. Igual que ella a ti.  Vuestro amor es tan puro y firme que merece que el cielo lo tenga inconsecuencia. Y debo decirte que la otra noche ella pidió por ti.
Sonreí…mientras callaba y la dejaba terminar
-Os amareis por siempre como ya lo hacéis desde el principio de los tiempos, así será hasta el final. A ella le pedí algo a cambio de sus ruegos y a ti voy a pedirte lo mismo: El tiempo viviría en cada latido insolente porque el reloj ya no marcara las dos, las tres o las seis. A su lado caminaras, rodeando su cintura y su espíritu. La seguirás hasta el imperecedero, acompañaras su andar levantándola cada vez que caiga. Y si las fuerzas la abandonan o la lejanía la deprime, cargaras su peso a tu espalda. Serás esclavo predilecto de sus deseos y vivirás por ella y para ella.
No tuve que pensarlo.
-Acepto gustoso.
Porque amada mía no hay en el mundo nada que merezca la pena tanto como tú.

lunes, 8 de agosto de 2011

Ángel

Volando entre demonios, perdida, viajaba. Encerrada en una coraza de hierro y miedo.
La vida no tenía sentido. Todo visto desde arriba no tenía importancia.
La pena invadía un espacio y la soledad otro.
Así eternidades y edades pasaron. Siempre buscando, anhelando, algo que quería, pero no creía que existiera.
Cuando las fuerzas ya flaqueaban, una noche cualquiera, un ángel me visitó. Alejando y luchando contra demonios llego hasta mí. Y rompió mi coraza. Liberándome del encierro.
Me enseñó que hacer con mis armas y como luchar yo sola. Me mostró mundos inimaginables. Compartió caricias y besos prohibidos. Me habló al corazón.
Y me amó.

Hoy tiempo después sigue a mi lado, acompañándome, protegiéndome y amándome.
No hay agradecimiento, sacrificio o ofrecimiento digno de tal ángel, digno de igualar lo que él hizo por mí.
Así que como única muestra posible de devoción permaneceré a su lado eternamente. Velando por él como el por mí. Todos los días que vea este mundo, todas las edades de los humanos y toda la vida del universo.